lunes, 9 de mayo de 2011

Entre misas y fantasmas


Cuando abrí la puerta de mi departamento, el Jueves pasado, me encontré una circular del administrador del edificio invitándome a una misa, que sería ofrecida por un sacerdote, para "Bendecir" las torres debido a los constantes comentarios de algunos vecinos de que "sucedían cosas extrañas" por algunos pasillos y departamentos.

Yo algo había escuchado, ya que mi marido (que le encanta participar de esas reuniones mensuales donde todos los vecinos reclaman por algo) me había hecho el comentario que una señora tenía cierto temor, porque en su casa se caían los platos, se cerraban las puertas de golpe o tocaban el timbre de su departamento a media noche.

Con ese relato no hice yo más que reirme, porque sabemos que en esas cosas no debemos dar mucha atención; aunque igualmente no dejan de llamarme la atención y pensar: ¿qué tan cierto será?.

Les contaré que mi papá trabaja hace muchos años (quizás más de los que pueda recordar en mi mente) en un Colegio que es controlado en cierta parte por monjas; o sea mi papá sabe bien reconocer el dicho: tiene mano de monja!, y siempre se han tejido historias, no sólo en Ovalle, sino en varios lugares, que merodean fantasmas por estos colegios que en alguna ocasión también sirvieron de Internados para aquellas niñitas de lugares mas lejanos.
Mi papá contó una vez que una niña se ahogó en ese Colegio (seguro habría alguna piscina, no lo sé) y desde esa vez por un pasillo cada cierto tiempo la niña aparece nadando o flotando mejor dicho, causando el pavor de quién tiene la "fortuna" de verla.
Lamentablemente, y digo porque para mi papá es lamentable, nunca él la ha podido ver y según cuenta el mismo, él hasta ha ido al pasillo a encontrarse con aquella sirenita fantasmagórica pero ella nunca se ha manifestado ante la presencia de mi papá.

Ahora lo que sucede en mi condominio no se aleja mucho de lo sobrenatural, salvo que nadie ha dicho que han visto algo, sino que las manifestaciones "paranormales" son ruidos, sensaciones, o hechos ya consumados, que pueden ser parte de la imaginación de algunos porque lo que es a nosotros nunca nos ha pasado algo fuera de lo común.

La circular decía: "para bendecir las torres", y ahí me detuve a pensar en que la mayoría de las personas buscan la protección de Dios sólo cuando están en apuros. El Dios calmante. El que sirve sólo en esas ocasiones en que "yo" tengo el problema y una vez resuelto volvemos a la rutina.
Qué pena decía yo, cuánta gente sin esperanza; y que alegría el saber que aunque caigan mil y diez mil a mi diestra nunca llegarán a mi lado, porque debajo de las alas de mi Dios estoy segura (SALMO 91).

Aunque ande en valle de sombra de muerte NO TEMERE MAL ALGUNO PORQUE TU ESTARÁS CONMIGO (SALMO 23), no una misa ni el repetir una oración a diario me va a proteger, es Dios quién lo hace y lo hará para siempre y no sólo a mí sino a todos los que confían y esperan en él. Qué lástima que muchos se pierdan de esto, que no quieran reconocer las maravillas que tiene Dios para la humanidad.




... Ese día obviamente no asistimos a la misa, preferimos compartir nuestra felicidad de ser padres caminando en un día soleado por la plaza de nuestra ciudad y ya de regreso en el condominio no había ni rastro de sacerdote o alguna silla que haya alojado alguna persona que en su ignorancia haya deseado con todo su corazón que los traviesos fantasmas se hayan espantado con dos padres nuestros y cuatro aves marías. Quizás, quién sabe, ellos también hayan tenido su propia misa deseando con todo su corazón que estos vivos se alejen de sus departamentos y los dejen revolotear por pasillos tan libres como eran antes de que llegaramos a robarles su soledad.

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